En la práctica de hoy hemos hecho una dinámica diferente, hemos bajado al seminario para poder mover las sillas y colocarnos en círculo. Consistía en escribir en tres papeles cuando o ante que tenemos miedo, rabia y tristeza. A continuación hemos metido cada sentimiento en una bolsa distinta para diferenciarlos, y más tarde cada uno de nosotros ha ido cogiendo un papel y los hemos comentado uno a uno en voz alta.
Escribir ante qué situaciones sentimos miedo, rabia o tristeza lo hemos hecho de forma anónima, puesto que si ponemos nuestro nombre, podemos sentirnos incómodos ya que podemos pensar que los demás están conociendo nuestros puntos débiles, o sentir que están invadiendo nuestro espacio.
En la última ronda, el profesor Juan David nos ha dado la palabra y ha dejado que dijésemos lo que pensábamos del papel que nos había tocado a cada uno, diciendo cómo ayudaríamos a esa persona a enfrentar ese problema. Esta ha sido la parte más participativa y más importante en nuestra opinión, puesto que han surgido diferentes opiniones y distintas formas de dar consejo y apoyo. Por ejemplo respecto al sentimiento de tristeza que sentimos cuando estamos solos (ejemplo que han escrito varias personas), han surgido varios puntos de vista: para algunas personas estar solo es una buena oportunidad para cuidarse a uno mismo, pero para otras el apoyo afectivo que te ofrecen las personas que te rodean es lo que hace que uno no se sienta solo. Para nosotras, es tan importante estar solo como acompañado, hay momentos en los que es necesario estar solo para conocerse mejor a uno mismo, pero existen otros momentos en los que la compañia, el afecto y la ayuda proviene de otras personas.
Como conclusión, esta práctica nos ha parecido importante no solo desde el punto de vista académico, sino personal, ya que también tiene un fin práctico en nuestra vida diaria, que es el de ir adquiriendo seguridad y confianza en nosotros mismos para enfrentarnos a ciertas situaciones que se hacen difíciles.
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